jueves, 14 de julio de 2016

La Noche COOPER


 
 
El miedo infundido a la población, tanto de Santiago como de Valparaíso, por los pronósticos del capitán Cooper, dio el domingo(*) motivo en nuestra capital a una curiosa actitud de la gente que tenía miedo y aun de aquella que no se ha creído victima del terror.

Para precaverse de posibles terremotos y desgracias, varias personas armaron carpas en sitios despejados como en la Alameda, el Parque Cousiño, Parque Forestal, Plaza del Brasil, Plaza de Yungay y algunos otros, con el objeto de pernoctar en medio de la confianza y el favor de la intemperie.

Toda la tarde del domingo se pudo observar en los diversos barrios un pintoresco desfile de señoras, acompañadas de niños y servidumbre, llevando maletas, paquetes de ropa y también algunos comestibles, que peregrinaban a casas bajas o a sitios fuera de peligro.  

 
El ánimo de la ciudad sin embargo, era sereno, casi risueño. El pánico no se vio dibujarse en ningún semblante; solo algunos tímidos, en lo que los decires mas simples encuentran una impresión involuntaria y formidable, expresaban dudas graves en presencia de la menuda neblina que rocío la ciudad después de las nueve de la noche, y a la cal atribuían indicios precursores de algo terrible… pero que no ocurrió.

 
Hasta las once de la noche hubo paseos muy concurridos en la Alameda y Plaza Brasil, y algunos otros paseos, en donde se veía a una multitud dispuesta a disipar inquietudes graves.

 

 

Las autoridades tomaron ciertas medidas para resguardar el orden y contribuir a la confianza del público, determinando la vigilancia por medio de patrullas del ejército y fuerzas de policía, que se apostaron  en los puntos más poblados. Este servicio cuya presencia, a pesar de haber dado pábulo a comentarios de la gente pusilánime, estamos seguros que ha prestado una eficaz cooperación a la tranquilidad de la ciudad.

El señor Intendente de la provincia, acompañado del Prefecto, de los sub-prefectos y secretarios de la Prefectura paso la noche en la sala de la Intendencia.


Permanecieron en reunión durante toda la noche, a fin de tomar cualquier medida urgente, en caso de que ocurriera cualquier novedad. En total, después de las predicciones de Cooper, lo que hubo en nuestro país fue lo siguiente: en Talca hubo dos fuertes temblores, acompañados de ruidos subterráneos y en San Fernando uno de reglar fuerza. Constitución a las 12:48 P.M. temblor suave.


 
Cálculos hechos por el Capitán Cooper

 



(*) Esta información se publico el día  sábado 5 de octubre e indica una noche de domingo la cual podría haber sido el 29 de septiembre del mismo año (N.R.)
Revista ZigZag. 5 Octubre 1912

 

sábado, 3 de mayo de 2014

Taxis a domicilio 1906



Ya en esta época se pensaba en cambiar algunas formas de transporte público en la ciudad de Santiago. Para esto, personas particulares importaron una gran variedad de coches tirados por caballos. Como leemos aquí, el sistema de “taxis” de arriendo no es nada nuevo, ya se ha utilizado y lanzado en otras ciudades y aun hoy conservan este nombre.

 

 
EMPRESA NACIONAL DE CARRUAJES “REMISE” (*)

Se ha venido dando cuenta detallada en la prensa, y con general aplauso, de la formación de una sociedad de carruajes, destinada a implantar en Santiago un elegante y cómodo servicio de coches de alquiler, cuyos modelos han sido elegidos entre los mejores que hoy día usan en Londres y Paris.
 


Era tiempo ya que de nuestras calles desaparecieran esos viejos coches que por sí solo constituyen el peor de los servicios públicos y que, en su lugar, circularan carruajes cómodos, decentes y en relación con la categoría de una ciudad que cada día realiza mayores esfuerzos por alcanzar, en cuanto le sea posible, los progresos de las grandes capitales.

En estas, los particulares, renunciando a tener carruaje propio, lo tienen por medio de las cocherías o “remises”, que por sumas determinadas ponen a disposición del público toda clase de carruajes equipados con irreprochable elegancia. El dueño de la “remise” corre con todos los accidentes, las multas y las dificultades con la policía. El coche de “remise”, para el uso particular, está triunfando en todas las capitales europeas. En Buenos Aires lo mismo. Allí existe la gran cochería de M. Miras, con un capital de varios millones.
 


Desde hace algún tiempo se ve que en Santiago el público ocupa con preferencia para sus paseos el carruaje  tomado en cochería. De estos establecimientos hay muchos, pero son deficientes, pequeños y mal servidos. Todos estos inconvenientes vendrán a quedar satisfactoriamente subsanados con los servicios de la nueva “Empresa Nacional de Carruajes”. Sus organizadores se han guiado por los mejores prospectos de otras grandes capitales y todo induce  a augurar el más brillante éxito a la Sociedad. Los nombres de distinguidas personas que figuran en el directorio son, además, para el público una garantía segura de la seriedad y corrección del servicio.


Entre las innovaciones que para la mayor comodidad del público introducirá la Empresa, figuran las tarjetas de abonos para un número determinado de servicios y con su correspondiente descuento. Anexa a la cochería se instalara por cuenta de la Empresa, talleres de talabartería, cerrajería y lavandería, escuela para cocheros y además una caja de ahorro para estos, sujetándose a las prescripciones que sobre la materia ha fijado la ley.


Los dibujos reproducen una idea clara de la excelencia de los carruajes que entregara el servicio público de la Empresa Nacional de Carruajes Remise.


 


NOTA
(*) Un remís actual (del francés remisse, "enviado", coche de arrendamiento con chófer) es un servicio de transporte público usado en Argentina y Uruguay. Es un automóvil con conductor (denominado remissero) que se alquila para llevar tres o hasta cuatro pasajeros. Normalmente se alquila para recorrer trayectos cortos o medianos dentro de las poblaciones, aunque a veces se los utiliza para viajes largos, o para varios viajes dentro de una misma zona pero durante toda una jornada laboral.

La principal diferencia entre los remisses y los taxis es que los segundos tienen legalmente la posibilidad de ser parados en la vía pública por pasajeros ocasionales, y su cantidad suele ser limitada por leyes o reglamentos; en cambio los remisses se toman en la agencia o se piden por teléfono. Los remisses, a su vez, pueden no tener un color especial ni un letrero.

Revista Zig-Zag, junio de 1906

Los Baños de Apoquindo



 
Los baños de Apoquindo eran baños termales, situados en la Sierra de Ramón, localizados en el extremo norte de la falla de Ramón, en la zona de Apoquindo entre el cerro Apoquindo y el cerro Los Rulos llamado también Loma de los Baños.

Origen geológico de las aguas termales
La presencia de estos baños termales se debe a la existencia de la falla de Ramón, una falla geológica del tipo inverso que se encuentra activa y que atraviesa toda la zona del Apoquindo en sentido norte-sur. Prueba de esta actividad fue el sismo de 4,7° Richter, registrado el día 27 de noviembre de 2010, con epicentro en una zona residencial de San Carlos de Apoquindo a 101,2 kilómetros de profundidad.
El origen de estas fuentes se debe a la filtración de aguas percoladas en la corteza terrestre que retornan a la superficie luego ser calentadas por un foco de calor que se encuentra a más de 20.000 metros de profundidad. El agua recolecta en su trayectoria parte de los componentes solubles presentes en las rocas. La infiltración en la roca se debe a las fracturas verticales que presenta la corteza debido a la acción de levantamiento que tiene la falla en la sierra de Ramón.
 

Descripción de la imagen. La placa Sudamericana genera una zona de acumulación de energía, cuando esta se libera levanta la sierra de Ramón. Esta misma energía genera fuentes hidrotermales, el agua de las lluvias se filtra desde el nivel freático en el terreno fracturado y permeable por las fallas verticales, baja hasta una zona de acumulación de energía donde se calienta, y luego sube producto de su alta temperatura por fisuras emanando como una fuente hidrotermal.


Durante el siglo XIX y principios del siglo XX existían 4 manantiales de agua mineral que presentaban temperaturas entre los 18º y 23º. La existencia de estas vertientes llevó a la creación de un balneario termal llamado los Baños de Apoquindo en la década de los años 20  y que estuvo en funcionamiento hasta 1945. Además del agua mineral de estos manantiales fue embotellada hasta la década de los años 50 bajo la denominación de Vital Apoquindo. Mediciones hechas en el transcurso de 139 años permiten afirmar que son aguas cloruro-calco-sódicas cuyos componentes más significativos son cloruros 700 ppm y sodio 200 ppm, tienen una temperatura promedio constante de 22° Celsius y su pH es de 7,1.

Wikipedia. Baños de Apoquindo

 
Historia
Estos baños estuvieron activos desde 1840 hasta 1942. Diversos autores los describen. El primer relato es de Tornero en 1872 y define 4 fuentes principales: Cañita, Piedra Litre y Hierro. Darapsky en 1890 hace por primera vez un análisis físico químico de estas aguas. Existen distintos relatos y algunas fotos provenientes de finales del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX , de que en la zona de la Avenida Vital Apoquindo con la intersección de la Avenida Cristóbal Colón , en los terrenos del nuevo hospital de carabineros existió un balneario termal venido de una vertiente cordillerana. Existían avisos en la prensa, en la que se ofrecían sus baños termales y de barro. Hasta hace dos décadas aun se podían ver algunos restos de estos baños en la quebrada que queda al norte de dicho Hospital Este lugar se denominó los “Baños de Apoquindo”. En una época, los Baños elaboraron un agua mineral llamada Vital Apoquindo, de donde sale la raíz del nombre de la Avenida Vital Apoquindo.
Cuando muere Rosa Montt en 1919, Roberto Guzmán Montt, se adjudicó la Casona de Santa Rosa de Apoquindo, quedando los baños de Apoquindo en comunidad entre los hermanos Guzmán Montt, quienes evaluaron las vertientes naturales y construyeron instalaciones para habilitarlas. Sus amigos y familiares iban a bañarse a unas piletas de piedra que se llenaban con las saludables aguas. La fuente llamada El Sapo por los locales, desde la época prehispánica era objeto de culto y peregrinaciones por sus cualidades curativas.
 

 
Hotel Apoquindo
El balneario estaba en lo que fuera la propiedad rural de la familia Guzmán Montt, en el Fundo Santa Rosa de Apoquindo. Ahí funcionaba también el Hotel Apoquindo, rodeado de árboles, con un jardín para pasear, una laguna, restaurante y alojamiento en casas independientes ordenadas en hilera en la dirección de la quebrada. Se han efectuado planos de la zona en 1950.

“La gente también iba en caballos y carretas. El hotel era una estupenda instalación, campestre y sólida, con comedores y terrazas bajo los árboles. Mirando fotografías de la época no se puede creer, porque parece una imagen de los Alpes”, De hecho, desde calle Catedral esquina Puente salía diariamente una carretela a las 9 de la mañana con destino a los baños, que eran en la época una de las atracciones importantes de los alrededores de la capital. Incluso para el Centenario se pensó en construir tres caminos que unieran el centro con las zonas rurales: uno para Maipú, otro para San Bernardo y un tercero para los Baños de Apoquindo.

Historiador Miguel Laborde, académico de la Universidad Diego Portales.


 
Agua Vital Apoquindo
A 1,5 kilómetros al sur de los Baños de Apoquindo se encontraban las instalaciones en las que se envasaba agua mineral con el nombre de Vital Apoquindo, la que daba el nombre a la Avenida Vital Apoquindo. En 1950 fueron desmanteladas.

 
Publicación
En el año 1913, se hacía mención a unos baños termales  que estaban ubicados muy cerca de Santiago, exactamente en el sector  de Apoquindo.
Hoy en día no queda ni el recuerdo de estos, sólo tenemos el nombre y donde estuvieron ubicados físicamente.
Se puede decir que a las puertas de Santiago existe hoy día el mejor establecimiento para pasar las molestias de esta época de calor con toda clase de comodidades.
Los baños de Apoquindo ocupan un sitio por demás pintoresco y en el cual la naturaleza ha hecho un verdadero lujo de belleza.
El propietario de los baños no escatima sacrificios de ningún género a fin de que las personas que van a su establecimiento sean perfectamente atendidas.
En materia de servicio de restaurant, vinos y licores nada hay que desear. En cuanto al clima nada que decir. Apoquindo ha sido siempre recomendado por los mejores médicos.
Se siente una temperatura muy agradable, que hace que el tiempo que se está en los baños sea muy saludable. Respecto a las comodidades que presenta el hotel, debemos hacer presente que sus habitaciones son muy higiénicas, tanto por su aseo como por su ventilación.
Como ya lo hemos indicado, su proximidad a Santiago, hace que estos baños sean el sitio preferente de vacaciones para un gran número de familias de la capital.
Actualmente se encuentran ya en Apoquindo algunas familias que aprovechando las fiestas de Pascua y Año Nuevo se han ido a pasar estos días a estos pintorescos baños, donde pueden pasar agradablemente y con toda comodidad.
 
Revista Zig-Zag 1913



 

EL AGUA MINERAL DE APOQUINDO
A un par de leguas al este de Santiago, al pie del primer cordón del terreno de los Andes, es un lugar ameno, alegre y bueno para la salud, salen del interior de la roca unos cuatro o cinco chorros de agua mineral, y bajan por la quebrada, mezclados con otro arroyo de agua pura, sin dejar en su camino ningún deposito de sales o florescencias salinas. El lugar, a pesar de su admirable situación, esta desamparado, solitario, mas descuidado que los baños de las cordilleras más ásperas y remotas de las poblaciones. Unos escombros de arruinados ranchos y algunos palos desparramados en el suelo, señalan que antes solía morar por esos lugares alguna gente desvalida.

Estero Los Baños
 
El agua de Apoquindo es clara, cristalina, sin olor, de un sabor muy desagradable, difícil de describir; y abandonada a sí misma en una botella tapada, no forma ningún deposito. No es acida ni alcalina; no ejerce ninguna acción sobre los colores vegetales, y solamente haciéndola hervir aparecen sustancias salinas.

El agua del pozo grande en que se bañan, tiene una temperatura aproximada de 18°C a 23°C. Esta agua de gran virtud medicinal contra las enfermedades cutáneas se conoce bajo el nombre del agua de la sarna”.

Este pozo tiene como una media vara de hondura, y cuyo fondo es de arena, se ve el desarrollo intermitente de un gas, cuyas burbujas de diverso tamaño, se levantan de las diversas partes dl fondo mismo, en cantidad considerable, y rara vez pasan 15 a 20 segundos sin que en algún punto del fondo aparezcan dichas burbujas.

El agua de Apoquindo no tiene indicios de azufre y aun la proporción de sulfato de cal es muy pequeña. Esta agua, por su composición, se asemeja a la de Cauquenes; pero lo que hay más notable en la de Apoquindo es:

La gran cantidad de sales que ella contiene, que llegan casi al máximum que suelen contener las aguas minerales más cargadas de sales y mas enérgicas.
  1. La gran proporción de cloruro de calcio que hay en esta agua y que es mayor todavía que lo que hay de este cloruro en las aguas de Cauquenes.
  2. La ausencia casi completa de acido carbónico libre y de carbonatos.
Es de desear que a consecuencia del análisis del agua de Apoquindo y de los importantes datos que los facultativos de esta capital, esencialmente nuestros socios, los DD. Blest y Veillon, han recogido en el uso de esta agua, el Supremo Gobierno o la Municipalidad de Santiago promuevan levantar un establecimiento de baños en el lugar donde brotan dichos manantiales, construyendo casa cómodas para los enfermos y un hospital para los pobres, cuya mortandad espantosa debe antes de todo mover el celo de los verdaderos patriotas y amigos de la humanidad.

Ensayos sobre las aguas minerales de Chile,  Ignacio Domeyko publicada en la Revista de Santiago en 1848.






 
 




martes, 22 de abril de 2014

El Túnel Las Raices


fotografía actual
 

El más largo de América
A 45 kilómetros  de Curacautín, en dirección al Valle de Lonquimay, y a 25 kilómetros de esta última población, en el camino internacional Curacautín – Zapala (Argentina), se encuentra el imponente Túnel “Las Raíces”, que surca en toda su extensión, en línea recta, de este a oeste, uno de los cordones de los Andes llamado Las Raíces, de donde proviene el nombre del túnel, y que tiene una legua de largo (tiene una longitud total de 4.528 metros).

La construcción de esta obra de arte arquitectónica obedece a la proyectada línea férrea internacional, Curacautín – Zapala, de que habla el tratado chileno argentino de 1933, conjuntamente con los ferrocarriles por Salta, en el norte, y los Andes al centro.

Los trabajos iniciales, hasta el 49%, fueron ejecutados por una firma argentina, contratada por nuestro Gobierno, y el 51% restante se hizo por Administración, a cargo del ingeniero don Ángel Zanghellini, asesorado por los señores Juan Kapler, Carlos Villavicencio, Lorenzo Vergara y otros, os mismos preocupados del trazado del ferrocarril hasta Zapala.

Boca Sur y Boca Norte, se han dado en llamar los dos extremos de este túnel, que soporta una enorme masa cordillerana de gran altura. Ambas bocas se encuentran vigilada por un Retén de Carabineros: Poca Norte, de la jurisdicción de la Comisaría de Curacautín; el otro, Boca Sur, dependiente de la Comisaría de Lonquimay.

Se encuentran en el lugar las maestranzas que tiene destacada la Inspección Técnica del departamento de Ferrocarriles en construcción del Departamento de Obras Publicas, y que tiene bajo su tuición el trazado de la línea férrea aludida.

El campamento de Boca Sur ha sido entregado al Regimiento Lautaro, pues se proyecta destacar una avanzada andina, que se justifica desde el punto de vista estratégico militar, y lo que daría más vida a sus contornos.

 
Aun cuando este túnel tienes varios años terminado, no ha sido empleado para el objetivo que se tuvo en vista, cual es el trazado de la línea internacional, cumple una misión de alta significación, pues mantiene en constante comunicación con el exterior a los 5.000 personas que pueblan el Valle del Lonquimay, que otrora permanecía hasta siete meses al año incomunicados, salvo el paso a través del alto de la cordillera de Las Raíces que se hacía a pie con temperaturas de hasta menos 20 grados.          

Durante la construcción de esta obra, en julio de 1934, se produjo un enorme derrumbe que sepulto, por más de 48 horas, a más de 20 obreros y que salvaron milagrosamente. (1)

Con la terminación del trazado del ferrocarril que unirá el territorio de Neuquén, empalmando en Zapala, a través del túnel, se incrementara grandemente el intercambio comercial entre ambos países, tal como lo concibió el referido tratado de 1933. El intenso tráfico de ganado de internación Argentina, se hará entonces por este ferrocarril, tal como se hace por los Andes; como también el acarreo de maderas chilenas hacia Argentina, que suele hacerse por medio de carros tirados por bueyes y en camiones.

 
Seria medida de buen gobierno el proporcionar mayores fondos anualmente para la consecución del trazado definitivo que se encuentra con su terraplén terminado solamente hasta Boca Sur, y que por la escases de rieles, a causa de la guerra, no ha podido ser habilitado el ferrocarril hasta dicho lugar.

El agua que se escurre a través de las anchas paredes del túnel, se cristaliza debido a los intensos fríos del invierno, tapando su Boca Sur de una capa de hielo maciza, y en su interior, esta agua solidificada dan la forma de estalactitas, que suelen derrumbarse al paso de las cabalgaduras. Por medio de grandes fogatas, los viajeros diluyen estos impedimentos para poder seguir adelante.



Constituye gran anhelo de los pobladores de Lonquimay el que la línea telefónica del Telégrafo del Estado pase por el interior del túnel, en vez de hacerla pasar, como hoy, por las crestas de Las Raíces, que hace que Lonquimay este hasta quince días sin servicio telegráfico, por la interrupción que provocan en los hilos las densas y pesadas capas de nieve que los cubren en invierno. Los vecinos han ofrecido la nueva postración que se requiere, pero los trámites han tenido hasta hoy mal fin.

Revista En Viaje. Julio de 1946

 
 

APENDICE
(1) La tragedia del Túnel Las Raíces. Con este título se inicia la narración histórica de este hecho ocurrido en el año 1932, durante la construcción del túnel, en el cual resultaron atrapados en su interior  los trabajadores que laboraban a esa hora de la mañana.
Este es un trabajo exhaustivo de la Corporación Cultural Identidad y Futuro, publicada en su página web. Historia que refleja casi de igual forma, la tragedia ocurrida en el norte de Chile en al año 2010, en la Mina San José.

 

Fragmento:
Hundimiento del Túnel

Hasta las 11 de la mañana del día martes 17 de mayo de 1932, las faenas se desarrollaban normalmente. Fue en esos instantes cuando a unos 440 metros de la boca norte del túnel se produjo un hundimiento de la montaña, en los precisos momentos en que travesaba por el lugar el tren Decauville que arrastraba 15 carros de material que se extraía en el interior.

tren tipo Decauville
Sólo tres de los carros no quedaron aprisionados. En uno de ellos viajaba el palanquero Segundo Parra, quien logró salvar por segundos, ya que el resto de los carros quedó totalmente sepultado por los escombros de barro y agua que cayeron desde el centro de la montaña.

En un primer momento se temió por la vida del maquinista Santiago Fernández, quien viajaba al otro extremo del tren al mando de la pequeña locomotora, ya que no se sabía a ciencia cierta la cuantía de los daños…

durante el rescate
… Los obreros estuvieron al interior del túnel 95 horas y 25 minutos. El trabajo de salvamento se hizo de noche y de día, en turnos de 40 o más obreros, que se renovaban cada tres horas…

NOTA : Fue el túnel ferroviario más largo de América (el ferrocarril ya no corre en él), y es el tercer túnel vehicular más largo de Latinoamérica, tras el “Túnel de Occidente” (o “Túnel Fernando Gómez Martínez”), y del “Túnel Buena Vista Misael Pastrana Borrero”, ambos de Colombia.

lunes, 23 de diciembre de 2013

La Compañía de Minas de Cobre de Catemu (Llay-Llay)

Antigua foto de Catemu?



Entre los países sudamericanos, Chile tenía el prestigio de un sistema democrático estable pues, a pesar de la rotativa ministerial que caracterizaba su régimen parlamentario, su administración pública no sufría cambios y se mantenía incólume el Estado de Derecho. Además Chile presentaba otras ventajas comparativas: la propiedad minera estaba amparada por una legislación eficaz, el capital extranjero era bienvenido, y el impuesto a la renta era inexistente pues el fisco se financiaba holgadamente con los derechos de exportación del salitre.
 

Catemu era un distrito de fácil acceso, ubicado en una región agrícola, a poca distancia de un puerto y de una línea ferroviaria. En Catemu se habían explotado numerosas minas y se habían instalado fundiciones de cobre desde 1832, año en que Vicente García Huidobro instalo allí su primera fundición la que constaba de tres hornos de manga instalados en el lugar que desde entonces se llamo Las Máquinas.

Los hermanos García Huidobro, propietarios de la hacienda El Ñilhue, en 1884 tenían varias fundiciones de cobre, una de las cuales operaba con siete hornos tipo soplete y varios convertidores.

 
Las minas  que en gran parte abastecían eran Los Mantos, Las Vacas y El Salado. Esta última se explotaba desde 1816 y durante 30 años produjo minerales, que escogidos, tenían leyes del orden de 25% de cobre. En el Primer Boletín Minero de la Sociedad Nacional de Minería, publicado en 1883, se da una nomina de 63 propiedades legales mineras ubicadas en los faldeos de los cerros del estero Catemu. Esto se explica porque solo se otorgaban hasta tres pertenencias para ser mensuradas por un solicitante.



La Societé des Mines de Cuivre de Catemou fue creada en 1899 con un capital de 5 millones de francos, instalo su gerencia en Bruselas y abrió simultáneamente una oficina en Paris. A principios del siglo XX construyo dos fundiciones, una en Catemu y otra en El Melón, esta ultima para beneficiar los minerales de su yacimiento El Soldado, pero por su baja ley ésta paralizo su operación al poco tiempo. Sin embargo, los minerales de El Soldado, el más importante de todos su yacimientos, eran susceptibles de ser escogidos y, con una ley media de 10% Cu, desde 1909 se enviaron a la fundición de Catemu, ubicada en el cerro La Poza, la que recibía una carga del orden de 250 ton/día de minerales de ley media de 3 a 3,5% Cu.

Los minerales escogidos de El Soldado se enviaban por ferrocarril hasta la estación Chagres y desde allí, atravesando el rio Aconcagua por un puente de madera de 450 metros, se transportaban en carretas de 3 toneladas por una huella de 3,5 kilómetros hasta la fundición La Poza. Estas carretas además subían los víveres y el coque (importado de Alemania), y bajaban hasta Chagres las barras de cobre blíster.


 
En 1909 los dos hornos de La Poza fundían minerales que en su mayor parte provenían de las siguientes minas: Los Mantos, Unión, La Poza, Soldado, Salado.

Los minerales de La Poza no eran explotados por su contenido de cobre sino por su contenido de calcio y azufre que lo hacían un excelente fundente para los hornos. El manto calizo de La Poza tiene un espesor de más de 20 metros.

La Sociedad adquirió la hacienda El Ñilhue y en el poblado homónimo, a 13 kilómetros de Chagres, instalo sus oficinas y construyo confortables casas para sus empleados. Para sus 800 operarios construyo casas más modestas situadas principalmente en la mina Los Mantos y en la fundición La Poza.
La Sociedad instalo varios andariveles y un ferrocarril Decauville (trocha 0.60 m.) para transportar los minerales de sus minas en Catemu.

 
 


Dicha Sociedad no contrataba mineros a jornal sino que asignaba cada yacimiento a un grupo de pirquineros que le vendían el mineral a la empresa. Este era pesado y después cargado en pilas numeradas en la cancha de la fundición; el transporte mina-fundición era hecho con personal y equipos de la empresa.

Los pirquineros se agrupaban en cuadrillas las que hacían la perforación, la tronadura y el transporte interior mina; la Sociedad les proporcionaba barrenos, explosivo, capachos de cuero y carros que circulaban por socavones enrielados.

Todo el trabajo se hacía manualmente, incluso el trabajoso carroneo (arrastrar un carro a mano entre dos) que se hacía contra una pendiente del 3%. La excepción la constituía el trabajo de las tres vetas de La Unión donde mineros italianos empleaban la dinamita en vez de la pólvora y por varias razones los italianos rendían el doble que los pirquineros chilenos.

La Sociedad hacia escasas labores de desarrollo, solo algunos socavones y piques para las labores más profundas, pero sus remates pronto quedaban por sobre la cota de los frentes de trabajo lo que obligaba a los pirquineros a destinar la mayor parte de sus hombres a trabajar como apires (llevar carga a la espalda) que transportaban el mineral en capachos hasta el nivel del remate de los piques y socavones de transporte interior de la mina.

 

Informes fechados en 1909 y 1915 describen las labores subterráneas como un laberinto de ratoneras. No había planificación ni supervisión técnica, ni tampoco ningún método de explotación racional. Los pirquineros dejaban sin explotar grandes bloques, porque con una estimación meramente visual, les parecía que era mineral de baja ley y estas reservas se perdían.

Cada cuadrilla tenía un número y éste correspondía al número de su pila en la cancha de acopio. La Compañía muestreaba la pila cuando decidía enviarla al horno, y si la pila no tenía la ley mínima exigida de cada mina se le negaba a la cuadrilla el derecho a seguir trabajando. La explotación minera resultaba así totalmente caótica y de un altísimo costo. Informes de la época.

Si los alimentos que se vendían en las pulperías de la empresa no hubiesen sido tan baratos, y la ubicación de Catemu no hubiese sido tan favorable, esta modalidad de minería artesanal no habría sido factible. Pero ello era posible de hacer porque, además de lo barato de los alimentos, la empresa financiaba escuelas y servicios médicos.

Hasta 1915 no se hicieron exploraciones, pero aquel año la compañía comenzó a hacer sondajes con una perforadora Davis-Calyx (movidas a vapor) y también labores de reconocimiento empleando perforadoras electro neumáticas.
En la segunda década del siglo se hicieron importantes avances de carácter tecnológico. Junto con instalar dos plantas concentradoras por flotación, una en El Melón para concentrar los minerales de El Soldado y otra instalada en La Poza, la Sociedad construyo una fundición en Chagres provista de dos hornos de soplete que luego fueron reemplazados por un horno reverbero en el año 1915. La fundición de Chagres se justificaba porque, además de la concentrados producidos en las plantas El Melón y La Poza, la Sociedad había abierto en la Rinconada de Los Andes la mina Caracoles y otras pequeñas minas cuya producción se enviaba a Chagres por ferrocarril. Con el horno de reverbero podían fundirse los concentrados, no así con el de soplete.




Otro avance tecnológico fue el mover los equipos de los talleres, y los de las plantas de concentración, con motores eléctricos en lugar de acoplarlos mecánicamente con correas de transmisión a un árbol o eje colectivo. La energía seria en el futuro generada por un alternador movido por una máquina a vapor tipo Corliss la que a su vez sería alimentada por cuatro calderas Babcock-Wilcox. En 1921 se estaba proyectando construir una central hidroeléctrica accionada por una caída de agua proveniente de un canal a construirse en el rio Aconcagua. También en aquel año se importo un camión Mack de 5 toneladas para sustituir las carretas pero el puente de madera no soporto su peso por lo que hubo sustituírsele por un camión Ford de 1 tonelada.

 
 
 

 

La Societé vendía al mejor postor sus barras de cobre puestas en Valparaíso. Estas producciones no eran pequeñas a menos que se las comparara con las de El Teniente en la misma época.

En el periodo 1920 – 1925 se produjo un descenso en el precio del cobre y disminuyeron las utilidades de la empresa. Tal vez fue por esta razón que los ya viejos accionistas de la Societé des Mines de Cuivre de Catemou vendieron toda su propiedad a la pujante empresa Societé Miniére Du M´Zaita, empresa que expandió la explotación de Los Mantos, de Los Caracoles y aumentó notablemente la producción de la mina y la planta El Melón. Esto hizo necesario instalar más hornos de reverbero en Chagres.

 
Bibliografía: La minería metálica en Chile en el siglo XX. Augusto Millán U. Editorial Universitaria. Junio 2006.

 
 

Minas de Cobre de Naltagua (Talagante - El Monte)




 
La "Compañía de Minas de Cobre Naltagua" (Societé des mines de Cuivre Naltagua) (SMCN), fue fundada en 1908 por el conde Bernard de Saint-Seine, con el conde Lesnil, yerno del barón de Rothschild, y el acaudalado banquero Michel Renebey. Su sede se fijo en Paris y el capital inicial en diez millones de francos, de los cuales tres millones de francos se obtuvieron con una emisión de bonos, para trabajar las minas de cobre Naltagua. Los promotores eran capitalistas y comerciantes que no estaban familiarizados con las actividades mineras, lo que explica los numerosos errores en que se incurrió en el proyecto y la construcción de Naltagua.

La compañía compró la hacienda Naltagua y más de 120 pertenencias mineras que amparaban una franja de alrededor de 1 kilometro de anchura por 7 kilómetros de largo hacia el sur de la estación El Monte del ferrocarril de Santiago a San Antonio, el que en aquella época solo llegaba hasta Melipilla.
 



También es obvio que los creadores de la SMCN sabían que en 1899 se había creado la Societé des Mines de Cuivre de Catemou, la que en 1907 operaba dos fundiciones y explotaba numerosas minas tanto en Catemu como en El Melón. Poco después de la SMCN, se creo, también en Francia, la Societé des Mines de Cuivre de Chañaral.

En un trabajo del ingeniero y profesor Lorenzo Sundt publicado en 1909, se dice que la base de la SMCN es la explotación y fundición directa de minerales de ley media de 4% de cobre a razón de 300 toneladas por día, por consiguiente el primer error fue el no considerar la instalación de una planta de concentración de minerales.



La fundición de Naltagua se comenzó a construir en junio de 1908 en la ribera sur del rio Maipo y empezó a operar en abril de 1909. Contaba al principio de dos hornos de manga, de aquellos que se llamaban de soplete, los que requerían de una carga que en un 20% era coque, combustible que se importaba por Valparaíso y que era sumamente caro. Este segundo error del proyecto se corrigió en 1919 reemplazando los hornos de manga por dos pequeños hornos de reverbero cuyos quemadores se alimentaban con carbón nacional pulverizado.
 

 
Cuando ya se había iniciado la construcción de la fundición se decidió que, en vez de construir un puente sobre el Maipo, se instalara un andarivel que partiendo de la estación El Monte cruzara el río con una longitud que fuese la más corta, la que resultó ser de 5,6 kilómetros y no llegaba a la fundición sino a un punto que estaba 3 kilómetros hacia el oeste. Este es otro error de proyecto pues hubo que construir un ferrocarril de trocha angosta entre la fundición y el punto de llegada del andarivel.
 

 

Este andarivel de fabricación alemana, de doble línea y muy rápido, sirvió para traer el carbón, los insumos y, durante algún tiempo, minerales de alta ley provenientes de las minas de Los Bronces que no podían fundirse en Maitenes cuya capacidad estaba copada.

Un ingeniero norteamericano que trabajaba para la Santiago Mining Corporation, que explotaba la mina Lo Aguirre y que se intereso el año 1920 por comprar la SMCN, emitió aquel año un informe en el cual se estimaban las reservas en Naltagua en más de 40 millones de toneladas, pero que se explotaban a un ritmo muy bajo porque en los frentes se arrancaba solamente mineral que tuviera más de 4,5% de cobre, dejando en pilares el mineral que no alcanzaba esta ley mínima, porque no se había instalado una planta de concentración y por lo tanto se perdía un gran porcentaje de la reserva. Agregaba este informante otros dos aspectos negativos:

1)      El método de explotación pretende ser de caserones y pilares (room and pillar), pero de hecho es una explotación caótica sin que haya ni un desarrollo ni una explotación racional.

2)      Dado que se está realmente escogiendo, o sea “floreando” los yacimientos, el tonelaje de 200 toneladas diarias se está obteniendo de la explotación simultanea de 5 minas ubicadas en los dos mantos, lo que obliga el tener un costoso sistema de transporte a la fundición en convoyes de carros de 3 toneladas con pequeñas locomotoras en vías de trocha angosta.



La faena minera de Naltagua incluía en su enorme infraestructura un campamento, que albergaba a más de 2.500 personas, en la que hubo que construir una escuela, un policlínico, generar y distribuir energía eléctrica, recolectar basura, administrar una gran pulpería, etc. Debido a que los gastos generales y el costo operativo eran muy altos, se empezaron a producir perdidas y la SMCN decidió paralizar la faena en 1945 y vender todo su activo.
 

 
 

 
 

La mina de Naltagua
 
La Parte Humana
 
El establecimiento minero de Naltagua, después de El Teniente, era el más importante de la zona central del país.  Su influencia se sentía desde Paine a Melipilla, entonando la economía de toda la zona.
 
El ganado destinado a la alimentación de los mineros, se compraba en la feria de Paine o Melipilla, llevándolo  a la mina por los cerros de Aculeo o Chocalán.  Las mercaderías se adquirían en Santiago, conduciéndolas en tren hasta El Monte, y desde ese punto en andarivel hacia Naltagua,  Es decir que Isla de Maipo solía ser  el gran postergado y ausente de esa ola de progreso minero.
 
Los 650 trabajadores del mineral estaban organizados en poderoso sindicatos, que obtenían grandes beneficios y acuerdos ventajosos, estimulando a los campesinos del fundo en el cual estaba la fundición, a seguir su ejemplo. Y vaya si lo hicieron! ya que el sindicato del fundo San Vicente de Naltagua, fue el primero ( y el único, por años) en obtener personaría jurídica en la Provincia de Santiago.( actual Región Metropolitana)  Se podría decir que frente a sus similares de los campos chilenos, los campesinos de San Vicente eran de clase media para arriba. 

Las mujeres de los mineros también estaban  muy organizadas.  Ellas crearon una Sociedad de Damas, cuya influencia en los momentos críticos de la negociación laboral era fundamental.  Al intervenir en las reuniones sindicales amonestando a los dirigentes vacilantes, las señoras ofrecían cambiar sus  “refajos”, por los pantalones de  que dudaban.  Temidas en la propia Gerencia, y porque siempre exigían más con bastante éxito, se les bautizó con el apodo de “Las Menches”, en alusión a que hacían milagros como Nuestra Señora de la Merced en Isla de Maipo.
 


 
La red ferroviaria del mineral funcionaba en dos niveles.  El primero y más alto; podía transitar desde la mina La Carpa, en El Rosario; a su similar de San Ramón, en San Antonio de Naltagua; pasando por un túnel de más de cien metros.  El segundo nivel, iba desde El Buitre hasta la Fundición, prolongándose a la vez hasta  El Andarivel. El pique   El Buitre era el punto en el cual se recibían de la red s0uperior, los carros cargados de material, por medio sistema de piolas dispuesto en tal forma, que permitía subir los carros vacíos y bajar los cargados, en una interminable sucesión.  Ese vital punto, por unir todas las líneas  del tren minero, se llamaba “Trinidad”.
 
Entre los trabajadores del sistema ferroviario, había un funcionario al que se puede calificar como una auténtica maravilla de la voluntad de Dios.  Era don Alejandro Jopia, su labor consistía en seleccionar el carbón y en  los fríos y lluviosos inviernos su tarea  consistía en echar arena en las vías formando una cremallera artesanal, muy eficaz en impedir que las ruedas resbalaran en el riel.  Todo esto resulta natural para una persona normal, pero don Alejandro Jopia era totalmente ciego y para cumplir sus labores, tenía que ser  conducido a su lugar de trabajo.  Al parecer, este ejemplar funcionario, perdió la vista cuando afortunadamente ya sabía leer y escribir, situación ésta, que le valió la admiración de los jóvenes del mineral, los cuales se entretenían mandándole a escribir cartas para las niñas, con el único objeto de ser testigos de cómo este fenomenal hombre, podía escribir correctamente línea tras línea, guiado solo por el tacto, como si siguiera un reglón horizontal perfecto.
 
Sin embargo, todo el gran movimiento extrayendo la riqueza de las entrañas de la tierra, para su despacho a los mercados extranjeros, hubiera sido estéril o antieconómico, si no estuviera funcionando él andarivel de seis kilómetros de extensión, cuyo comando estaba en la Estación de El Monte. 
 
Desde allí se enviaban los capachos, uno tras otro, llevando sacos repletos de mineral de alta ley, a fin de extraer el cobre y también el oro según se dice por el proceso de fundición. 
Luego, de Naltagua hasta La Puntilla de San Antonio llegaba el pequeño convoy de trocha angosta, tirando carros colmados de barras de cobre. Hay que hacer notar también, el servicio prestado por el andarivel a la hacienda San Antonio de Naltagua, dueña de prodigiosas tierras en las cuales se sembraba cáñamo  maní. 
 
 
Además, había frutales y se fabricaba aceite comestible a partir de la maravilla.  Todos esos productos, que antiguamente se sacaban por medio  de balsas hacia Lo Chacón, comenzaron a transportarse por el andarivel sin contratiempo alguno, que pudiera ocasionar el inestable río Maipo.  Con el nuevo sistema, desapareció el lanchadero y la balsa para siempre.
Ahora, con respecto a la llegada a Naltagua de minerales de alta ley aurífera, se ha podido establecer que los sacos repletos de material, se arrojaban a los hornos sin abrir, perdiéndose así el envase, pero ni un gramo de metal.  También se cuenta que quienes trabajaban en los hornos, estaban juramentado de mantener el secreto de lo que en verdad fundían, y solo el sordo rumor circulante entre el personal y el campesinado, de que en el establecimiento se fundía oro a espaldas de las autoridades, solía escucharse aunque sin contar con las pruebas indispensables. 
 
Lo único claro, es que a Naltagua vía andarivel, llegaban sacos llenos de minerales de vetas importantes, situadas a cientos de kilómetros de distancia.  Entre las más ricas tributarlas de la fundición  estaban: El Chivato de Maule, Tahuen, La Disputada, Alhué, El Cobre, El Soldado, Andacollo, Bellavista de San Felipe, etc.  Aquí en Naltagua se fundía con sumo cuidado, purificando el oro, y luego este metal era cubierto de unos baños de cobre, para sacarlo con destino a Europa, pagando  arancel irrisorio por barras valoradas en una fortuna.
 



Después que el visionario Presidente de la República, don Pedro Aguirre Cerda, creara la Corporación de Fomento a la Producción, un verdadero motor que industrializó al país, surgió el rumor en Naltagua de que las vetas cupríferas  se estaban agotando.  La razón radicaba en que la CORFO tenía en sus planes, crear la Fundición Nacional de Paipote en Atacama primero, y luego otra en Ventanas, para recuperar los minerales preciosos surgidos entre el cobre. 
 
Con ello se terminaría de raíz el lucrativo negocio de las compañías extranjeras y éstas tuvieron a su favor el término de la segunda guerra mundial, que motivó al Gobierno a dictar un decreto autorizándolas a cerrar sus yacimientos.  De este decreto se aferró la Societé des Mines de Cuivre, para concluir sus operaciones en Naltagua, poniendo fin al período más próspero que jamás haya vivido esa histórica comunidad.
En el recuerdo de los Naltaguinos, quedaron las grandes celebraciones de la independencia nacional, en las que se premiaba tanto a los vencedores como a quién resultaba último.
 

 
 Las competencias eran múltiples: tiro de la cuerda, fútbol, pruebas atléticas, carreras a la chilena y las más divertidas carreras de burros.  En ellas siempre triunfó el famoso “Parafina”, con su sistema de tirarle los pelos situados bajo la cola del asno, que presa de dolor, emprendía una loca carrera en demanda de la meta alzándose con la victoria.  Este secreto era desconocido por sus contendores, los cuales por más que se esforzaran, solo ganaban un buen disgusto y las bufonas risas de la concurrencia.
También desapareció el poderoso elenco de la Estrella de Chile, varias veces campeón provincial.  Tampoco se escucharán de nuevo los gritos de “Cuchuchos”!, dirigidos por los mineros a los campesinos del fundo San Vicente, ni la respuesta de éstos: ¡Cállate “tiznado”!  Ahora los deslindes de alambre no se cambiarán cada año, pues la chimenea de la fundición no expedirá sus ácidas humaredas, oxidando cuanto metal se ponla a su paso.
 



La cuadrilla de trabajadores dirigida por el “cabo Maulén”, que por  años encauzaron el río, para permitir el buen funcionamiento de la lancha al pueblo de El Monte, también quedó cesante.  Nunca más se vio al “Turco Jacob”, buscando a los clientes que no le pagaban las hermosas tenidas “dieciocheras”.  Todo ha terminado y los entristecidos mineros inician su éxodo a los pueblos vecinos.  Muchos dirigieron sus pasos a la Isla, como otrora lo hicieran los seguidores de los hermanos Carrera.


Como un homenaje a esos esforzados trabajadores que, por espacio de casi cincuenta años, extrajeron de las profundidades de la tierra el cobre Naltaguino, y a los heroicos obreros de la fundición que a pesar del mortal humo se turnaban sin cesar para refinarlo. Hemos recogido el relato de la alumna Clorinda Escartín G. del sexto año de la Escuela Mixta Nº 29, publicado en el periódico “El Chiquitín” de Naltagua, en su edición número tres correspondiente al mes de Noviembre de 1937.  En el texto, la niña relata las penas y alegrías de la gente del establecimiento con una crudeza tal, que nos permite hacernos una idea cabal de como   transcurría la vida en el mineral, y muy especialmente las durísimas jornadas cumplidas por los trabajadores de la fundición, quienes recibían él apodo de “los tiznados” por su permanente contacto con el carbón, la chimenea y el humo.  Además, debían soportar un calor infernal que erosionaba gravemente su salud.  El relato aludido es el siguiente:
 
MINAS
Para una persona observadora, es nuestro mineral una fuente inagotable de acontecimientos, dignos de ser relatados por cerebros más capacitados que el mío. Pero como pueda coordinaré algunas ideas. La vida en este mineral transcurre sin variación alguna, nada logra cambiar la vida en su sistema ya establecido. Ni los accidentes que a menudo ocurren, trayendo las consecuentes desgracias  a los hogares afectados, arranca el más pequeño signo de rebelión ante el destino inexorable, todo se acepta con una resignación digna de alabanza Pero de todos los grupos de actividades en que se divide el trabajo de la mina, merecen mi más profundo homenaje, los obreros que trabajan en Fundición. ¡Quién como yo haya observado de cerca la faena que desarrollan, la atmósfera que respiran  y como exterminan sus fuerzas, solo tendrían para esos seres respeto y compasión, ya que de manera tan dura y traicionera, les es posible pasar la vida! Yo siento algo como gratitud hacia esos seres pálidos y extenuados,  que bajo las negruras del carbón y del humo  esconden unos ojos tristes, pero humildes, porque comparada mi suerte y la de los míos, con la vida de ellos, comprendo que es menos desgraciada y mis días con más estímulos para ser vividos.
¡Respeto y cariño merecen todos los mineros del universo, porque en Cada cantidad  de mineral que extraen de la tierra, dejan un poco de su propia vida. !

Hoy solo están las ruinas y la escoria del carbón
 
 
Fuente Relato: Clorinda Escartín G. Escuela Mixta Nº 29 Naltagua,  Noviembre, 1937.
 
La minería Metálica en Chile en el siglo XX.  Augusto Millán U.
 
fotos: Panoramio. by r.castillo